Sanar a quienes sanan

Hoy conocí a Pau, terapeuta energética. Buscando abrir mis puertas «apareció» ella, para ayudarme a través de un masaje para el postparto, y una lectura de tarot.

Los sanadores nos encontramos porque al compartir nuestros dones y conectarnos, estamos cumpliendo la unicidad de Dios. Todxs hemos fluido desde la deidad en entes individuales para regresar a ellos, y cada quien tiene una chispa de esa llama que, al unirse, va reuniendo el fuego. 

En lo más elemental, una sanadora necesita sanarse de aquello que ha recogido. Sí, las sanadoras podemos sanarnos a nosotras mismas, tenemos una técnica y sabemos que la deidad fluye en nuestra humildad para pedir sanación. 

Pero, cuando alguien más lo hace por nosotros, creamos comunión de una vocación. Su fe en su don (Ver la fe del sanador) despierta mi fe como quien necesita sanar, entonces yo me pongo del otro lado, aquél que necesita el servicio. Su método, tan de ella, no es el mío y entonces abandono la mente, abandono lo que sé, lo que he aprendido, mis técnicas; mi atención gira a otro lado. Si me «despacho a mí misma», aunque lo haga con humildad, debo recordar mis protocolos, pongo atención como sanador y como quien sana. Pero en sus manos, me siento sólo quien debe recibir.

Quienes prestamos este servicio tenemos una comunión posible que cumplir, «es dando que recibimos». Auxiliar a quien auxilia a otro, potencia la misión que hemos venido a cumplir. 

∞Magas

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